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Manual de Organoponía

Capítulo 4. La Organoponía u orinoponia, una técnica adecuada a la agricultura urbana.

 

La Organoponía es una técnica que basa sus procedimientos en la imitación del ciclo de nutrientes en la naturaleza. En ecosistemas terrestres como es el caso de bosques y selvas, las hierbas, arbustos y árboles crecen con vigor y equilibrio sin que nadie pasa por ahí aplicando fertilizantes químicos. Fundamentalmente, son las hojas de árboles que caen al suelo, se descomponen hasta su mineralización para de esta manera, los nutrientes volver a alimentar a las plantas.

 

No sólo la hojarasca aporta en este ciclo, también ramas, troncos, cadáveres de plantas, animales, microorganismos, las excretas de animales y microbios, aportan de forma muy dinámica en este proceso.

 

La reserva viva alimenta a la reserva orgánica y ésta a la inorgánica o mineral, donde los elementos esenciales quedan nuevamente en condición de ser absorbidos por las plantas.

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Figura: El ciclo de nutrientes. Fuente: Labrador Juana, 1996²⁷

Las prácticas de la agricultura ecológica se esmeran por imitar este proceso, en cambio en la agricultura “moderna”, la reserva orgánica no se considera y a través de la fabricación industrial de sales fertilizantes se proporcionan a la reserva viva los nutrientes, con el gran inconveniente de dañar severamente a la reserva orgánica, precisamente por la formulación salina de los fertilizantes de síntesis industrial, los cuales tienen un efecto “desinfectante”, matando a millones de microorganismos de la reserva orgánica tras cada aplicación. Al cabo de uno años, los suelos se tornan salinos, se desestructuran y tienden a desertificarse.

 

La tierra-suelo en su reserva orgánica contiene millones de microorganismos que liberan de la materia orgánica los nutrientes necesarios para un sano crecimiento de las plantas.

Es gracias a ellos que se completa el ciclo de nutrientes, enriqueciendo a la tierra gracias a lo cual las plantas se desarrollan más fuertes y resistentes.

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²⁷ Juana Labrador Moreno. 1996. "La materia orgánica en los Agrosistemas". Coedición de Ministerio de Pesca y Alimentación y Mundi - Prensa... España.

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Bacterias, hongos y actinomicetos.

Los actinomicetos son microorganismos que tienen características tanto de hongos como de bacterias y son fundamentales en la técnica de la organoponía por su capacidad para transformar la hojarasca...

 

La orinoponia utiliza como principal substrato hojarasca de los árboles. Por ello, la mejor época para iniciar es durante el otoño.

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Otoño, la mejor estación para iniciar la orinoponia.

Las más comunes son hojas de árboles como el trueno (Ligustrum sp.), el fresno (Fraxinus sp.), o el encino (Quercus sp.). También se pueden utilizar hojas de otros tipos de árboles, pasto de recorte, enredaderas, ornamentales...siempre y cuando estén secas.

Conviene evitar el uso de grandes cantidades de hojas de árboles que tengan compuestos o resinas que no permitan el crecimiento de otras plantas, por ejemplo: eucalipto (Eucaliptus sp.), liquidámbar (Liquidámbarsp.) y pino (Pinus sp.). No es recomendable que estén presentes en cantidades mayores del 20% del total de las hojas que se usan; pero en caso de tenerlas en 

mayor porcentaje o ser las únicas disponibles en la localidad, requieren ser mojadas y secadas al sol, aireándolas, a fin de que pierdan su aroma característico.

En organoponía la hojarasca en la cubeta, llanta o cualquier contenedor, funcionará tanto como “reserva orgánica” y como “reserva mineral” representada en el diagrama de la figura X, la planta será la “reserva viva”.

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Pinos, Eucaliptos y Liquidámbar, hasta en un 20%...

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Otro motivo importante en la técnica de la organoponía es el uso de la orina humana como Fertilizante Líquido Orgánico (FLO), con ello se contribuye en el ahorro de agua y sobre todo a no contaminar ríos, mares y/o aguas subterráneas con los nutrientes, pues su presencia en el agua provoca la propagación no natural de plantas acuáticas distorsionando el frágil ecosistema acuático, en cambio, en la tierra, los nutrientes benefician a las plantas cerrando el ciclo, de acuerdo al diseño de la naturaleza.

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Eutroficación es el crecimiento no natural de plantas acuáticas debido a un exceso de nutrientes disueltos. Los nutrientes en el agua son contaminantes, en cambio en la tierra nutren a las plantas.

Una gran virtud de esta técnica es que la hojarasca, después de 10 meses de cultivo intensivo sobre ella se habrá convertido en “tierra de hoja” con la que puede iniciarse un nuevo ciclo en el próximo otoño sin necesidad de traer más tierra de otra parte, lo cual es sumamente benéfico para los bosques a los que se les extrae tierra para las ciudades.

4.1. Orinoponia paso por paso:

Primer Paso: Preparación del FLO.

Se colecta la orina, para ello se pueden adecuar garrafas y mingitorios femeninos como los que se muestran en las imágenes de abajo, hechos con un banco y un embudo empotrado.

Pueden instalarse casetas móviles ó bien, construir sanitarios secos fijos (usan tierra en vez de agua).

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En el agua la orina es un contaminante, en la tierra es un fertilizante…

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Diferentes modelos de sanitarios ecológicos. Mingitorios femeninos y masculinos.

Para iniciar el proceso de fermentación, se coloca la cantidad de orina que se requiera en una botella o garrafa y se agrega aproximadamente lo de una cucharada sopera de tierra negra por cada litro de orina.

 

Se deja reposar un mes, de preferencia a la sombra y sin tapa o la tapa sobre puesta de manera que permita el intercambio de aire.

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Inoculación de la orina con tierra negra, si es posible, mezclada con composta o lombricomposta en partes iguales.

Después del mes de reposo, la orina está lista para usarse y tiene una caducidad de tres meses, por lo que es importante usarla antes de ese periodo.

En la orina fermentada se multiplican los microbios de la tierra y composta agregados. Se ha estudiado que en este proceso aparecen como población dominante los microorganismos denominados Actinomicetos. Se clasifican aparte de hongos y bacterias pues poseen características de ambos.

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Actinomycetos, con características de bacterias y hongos.

Los Actinomicetos tienen la virtud de descomponer con sus enzimas los enlaces de celulosas, ligninas y proteínas por lo que su función en la organoponía es ayudar a degradar la hojarasca. Su presencia en la orina es lo que permite el buen funcionamiento de esta técnica. Se ha experimentado con otros fermentos, como el de estiércol de borrego y caballo, sin embargo el resultado no ha sido tan positivo.

Por este motivo la técnica se conoce también como orinoponia.

Segundo paso:

Acopiar la hojarasca necesaria, adecuar los contenedores y llenarlos comprimiendo lo más posible.

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En el caso de llantas, conviene cortar una de las caras y luego voltearlas de manera que el dibujo de la llanta quede en la parte interna. Este trabajo vale la pena pues se gana hasta un 100% de volumen en comparación con llantas no volteadas.

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Cortar y voltear las llantas vale la pena pues casi se duplica el volumen, conviene usar las rodillas.

En las llantas, el plástico que cubre el fondo puede sujetarse con la cara de la llanta que se recortó y se arregla con un doblés a fin de que un exceso de agua pueda drenar entre el plástico y la llanta, como se puede ver en la imagen anterior.

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A las llantas y huacales se les coloca un plástico resistente pues la preparación líquida no debe drenarse en su totalidad. Se busca que en el fondo del recipiente se forme y se conserve un “charquito” que permite que este sistema sea también económico en demanda de agua.

 

En el caso de cubetas y huacales, se perfora uno o dos drenes a unos 10 cm de la base.

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En los contenedores es importante llenar de hojarasca y compactar lo más posible hasta un 90% del volumen. Compactar bien es importante ya que la hojarasca, conforme se degrade, reducirá su volumen. Todas las hojas deben estar secas y libres de palos o piedras que pudieran rasgar el plástico.

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Tercer Paso:

Inocular la hojarasca con FLO de orina.

La dosis probada es de 3 litros de FLO por cubeta.

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En el caso de llantas u otros contenedores, hay que hacer el cálculo de cuántas cubetadas de hojarasca puede contener. Por ejemplo, si a una llanta le cabe lo de 2 cubetas de hojarasca compactada, la dosis será de 6 litros FLO. Las llantas más grandes, tipo camionetas, pueden contenerse hasta 4 cubetadas de hojarasca compactada, por lo que la dosis en ellas es de 12 litros de FLO.

 

El procedimiento es aplicar primero el FLO, luego el agua a fin de que el FLO se reparta en todo el contenedor con ayuda del agua.

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En el caso de cubetas, la cantidad de agua puede ser de 5 a 8 litros, en llantas 10 a 15, según el tamaño de la llanta.

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El drenaje, a 10 cm de la base, se tapa con plastilina y/o una varita al reiniciar el proceso en la misma cubeta.

En cubetas que ya han sido usadas en orinoponia, al renovar el sustrato cada otoño, es importante tapar el drenaje con una varita o con plastilina a fin de que no se pierda la preparación inicial.

Después de 15 días se abre el drenaje. El exceso que drene puede recuperarse para aplicarse nuevamente en los siguientes días con dosis de mantenimiento que se indican más adelante.

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Cubeta drenando después de los primeros 15 días

Manejar el FLO es todo un cambio de paradigma y un cambio en la cultura.

Lo importante es idear las maneras más prácticas y menos “traumáticas” para hacerlo. La práctica y la experiencia junto con el aprecio de todas las ventajas que tiene esta técnica hacen que, en la mayoría de los casos, rápidamente la aceptemos y la realicemos con toda naturalidad.

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Las virtudes de la orina como fertilizante pesan mucho más que sus desventajas.

El manejo del FLO nos permite cerrar el ciclo de nutrientes, ahorrar agua, no contaminarla y sobre todo, nos da la consciencia de ser parte viva y participante de los ciclos naturales.

Finalmente, se coloca una capa de tierra (10 a 15 cm de espesor) en la parte superior de la cubeta, llanta o huacal, puede decirse que la tierra es la “tapa” de la preparación.

La primera vez que se preparan contenedores orinopónicos se requiere disponer de tierra de algún otro sitio ó comprar tierra negra en costal.

Esto sucederá sólo la primera vez pues después de 10 meses de cultivo, como ya se mencionó, la hojarasca se habrá transformado en tierra de hoja con la que se podrán iniciar más contenedores en el próximo otoño.

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Aproximadamente una cubeta de 12 litros para una llanta mediana…

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La hojarasca, después de 8 a 10 meses se transforma en tierra de hoja. Esto nos evita de traer tierra de los bosques…es quizás la principal ventaja de la orinoponia…

Esta es una gran virtud de esta técnica, la hace sustentable y califica dentro del concepto y prácticas de la Permacultura²⁸.

Cuarto Paso.

Sembrar o trasplantar.

²⁸ Permacultura significa cultura y permanencia. Concepto acuñado por el Australiano Bill Mollison.

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Inmediatamente después de colocar la tierra como “tapa” de la preparación puede sembrarse desde semillas, o bien, trasplantar plántulas crecidas en almácigos (cajones o charolas germinadoras). También es posible trasplantar plantas más crecidas en bolsas u otros recipientes de reúso.

En caso de trasplantar plantas medianas crecidas en recipientes alternos, conviene primero “presentar la planta” sobre la hojarasca preparada y luego agregar la tierra necesaria para “tapar” la cubeta.

La siembra desde semilla se hace directamente, enterrando a una profundidad que corresponda a 2 o 3 veces el tamaño de la semilla. Hay que cuidar la distancia entre plantas previendo – visualizando el tamaño que la planta tendrá al crecer y desarrollarse. Para ello, en el anexo I se incluye una columna con distancias recomendadas entre plantas de diferentes especies.

En el mismo anexo pueden verse las plantas que pueden sembrarse directamente desde semilla y las que se recomiendan sembrar en almácigos (charolas o cajones germinadores).

La profundidad a la que se coloca la semilla es importante pues, sobre todo en el caso de las más pequeñas, se entierran demasiado, las plantitas puede ser que no tengan suficiente fuerza para emerger. La profundidad recomendada es de 2 veces el tamaño de la semilla hacia abajo. Semillas alargadas como lechuga, cempasúchil y calabazas, se toma como referencia su ancho y no su largo.

Siembra en almácigos

La siembra en almácigos es conveniente debido a que podemos cuidar mejor a las plantitas recién nacidas, es propiamente un cunero. En las charolas o cajones podemos cuidar mejor la humedad, la temperatura y la exposición a la luz una vez que las semillas germinan.

 

Las plantitas o plántulas (nombre técnico en este estadio de crecimiento) han de estar en el almácigo hasta que presenten 3 o 4 hojas “verdaderas”. Al germinar, emergen primero las hojas de los cotiledones (dos en caso de las dicotiledóneas y una en caso de las 

monocotiledóneas). Estas primeras hojitas no se cuentan como “verdaderas” y suelen ser diferentes que las características de la especie que sembramos.

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El substrato con el que llenamos los almácigos puede hacerse con tierra cernida (cernidor de 0.5 cm) y composta o lombricomposta en proporción de 45:45 y se recomienda mezclarla con arena también cernida. 10% de arena. En caso de compactación, lo cual puede ocurrir en algunos tipos de tierra, puede agregarse viruta y aserrín.

 

Cernir tiene la función de evitar piedras y terrones que pudieran obstaculizar la nacencia y primer desarrollo de las plántulas, sobre todo para el caso de las semillas más pequeñas.

 

Mezclar con arena no es estrictamente necesario, sin embargo, se recomienda para disminuir la fertilidad y la disponibilidad de nutrientes. 

Lo anterior se hace debido a que las plántulas al nacer en un medio no muy fértil, tienen la reacción natural de concentrar su energía en el crecimiento de las raíces. Al trasplantarlas a un medio rico en nutrientes contarán con un sistema radicular fuerte y bien desarrollado para el resto de su vida.

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El uso de musgos (peat miss), fibra de coco, cascarilla de arroz tienen la función de disminuir la fertilidad, al igual que la arena, y también de lograr una textura aireada para que las primeras raíces puedan crecer con facilidad y sin obstáculos por compactación. Son recomendables, sin embargo no se encuentran fácilmente y hay que adquirirlos en tiendas especializadas.

Una vez preparada la charola se procede a sembrar las semillas y se procede a humedecer a fin de que las semillas absorban agua y con ello inicien su proceso de germinación.

Es muy importante que en este proceso la humedad se mantenga a punto de saturación hasta que aparezcan las primeras hojitas.

Para lo anterior es una buena práctica colocar la charola almácigo sobre otra charola de borde ancho, tipo mesero, en la que se agrega agua a fin de que se absorbida por capilaridad, de abajo hacia arriba y se repone agua cada vez que se consume, lo cual puede suceder una o dos veces al día, dependiendo de la temperatura ambiente.

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Charolas plásticas, cartón para huevo, vasitos de plástico…materiales que podemos reusar…

Este método de riego tiene la ventaja de que evita el riego superficial, el cual, si no se dispone de aspersores tipo “neblina” puede provocar que las semillas se destapen o se entierren más de lo deseado.

Ya que las semillas han germinado, conviene a reducir la humedad a un punto en que no esté tan saturada pero que no falte, que las plantitas no sufran un estado de sequía.

Hay que tomar en cuenta que las plantitas provenientes de semillas más pequeñas requerirán siempre de mayores cuidados.

En cuanto a la temperatura, el rango óptimo para la germinación de la mayoría de las semillas se ubica entre 20 y 30º C. Por lo anterior, se recomienda cuidar los almácigos en interiores, o bien, construir un cajón germinador protegido con vidrio o plástico que permita el mantenimiento de la temperatura en ese rango.

Como puede apreciarse, esta etapa del proceso productivo es el más delicado y a la vez el más estratégico, pues de su éxito depende que podamos producir plantas para nuestros huertos y, en caso de proyectos comunitarios, asegurar de plántulas a las familias y personas que no logren producir sus propias plantitas.

Trasplante.

El primer trasplante se realiza cuando las plántulas presentan de 3 a 4 hojas “verdaderas”, sin contar las primeras hojitas conocidas como hojas de cotiledones y que suelen ser de forma diferentes a las características de la especie sembrada.

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Jitomate listo para trasplante.

En anexo 1 se encuentra la tabla guía para sembrar con tipo de siembra, distancia entre plantas, días promedio a la germinación, luz y sombra, humedad y familias botánicas.

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